martes, 25 de noviembre de 2008

ANTONIO GAMONEDA: de carne y ceniza

"La compasión y la verguenza pasan sobre mi alma"
Antonio Gamoneda



Éste libro es en la relectura incómodo. Nos absorbe, nos encierra, nos convida al temblor, a la brutal contemplación de la nada, antes de ser, después de haber sido. Y no tiene un ápice de mediocridad, de eufemismos, de complacencia ni de exageración. En su equilibrio, amarillo sobre losa gris, propone una mirada, incómoda y valiente, que nos aleja de lo superfluo, que deviene en grito y en memoria revuelta contra las injusticias de lo político, lo cultural y lo incívico. Para desligarse de las ataduras del lenguaje coloquial y adormecido de los sumisos al amo y sus altavoces apura y extrema la torsión sintáctica del lenguaje, se asoma por la sombra del sentido y genera una música sin estrado ni otro orden que lo real e imposible. Lo genuino de Gamoneda en Lápidas es el sumo respeto a los muertos, la insurrección del lenguaje contra el vacío de los discursos hegemónicos y una renovada dicción simbólica, surrealista, irracional, que permite rozar ese no-lugar de la salud tras mil batallas perdiendo el cuerpo, las palabras y otras huellas de lo que amado y defendido nos lo quieren dar definitivamente por inexistente o desaparecido.

"Es la pasión de las inmobiliarias. Ah, como un monte, la melancolía crece en los pastos invernales" (A.G.)

En la relectura, Lápidas, no deja respirar a la inmisericordia. Desnudas quedan la infamia y los derrotados, la mentira y el reincidente envenenamiento del daño.

Víktor Gómez







VENTANA HUMEDA





Ésta es una ciudad desconocida y llueve sin esperanza.


No hay memoria ni olvido y el error es la única existencia.


¿Quien me ama en esta ciudad desconocida?











TANGO DE LA MISERICORDIA





Es la última lana de mi vida;


hay azucar, amor, hay vigilantes


en las arrugas de mi corazón


y aún eres pobre dulcemente en mí.

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